Ventajas y desventajas de la exposición en el tratamiento de adicciones
La exposición a los estímulos del consumo puede ayudar a tratar una adicción, pero tiene riesgos. Repasamos sus principales ventajas e inconvenientes.
Hace ya un tiempo escribí sobre la exposición como posible tratamiento para las adicciones. Exponer al paciente a las sustancias adictivas o a estímulos relacionados con las mismas en el momento adecuado del proceso terapéutico (ojo, esto es crucial) puede tener ventajas considerables a tener en cuenta. Las principales te las resumo aquí:
- Ayuda a minimizar el deseo causado por los estímulos que lo producen, a raíz de la habituación a la presencia de los mismos. (Al igual que en otros trastornos la ansiedad baja con una correcta exposición, la idea es que el deseo producido por la sustancia adictiva disminuya con la exposición gracias a la habituación y la extinción, aunque, como verás más abajo, los resultados no siempre son los esperados).
- Da al paciente la oportunidad de practicar las respuestas de afrontamiento en una situación real. Con la exposición a situaciones consideradas de riesgo, podemos conocer mejor tanto los puntos débiles como los fuertes del paciente, corrigiendo los primeros mientras potenciamos los demás. La práctica en estas situaciones ayuda a mejorar las estrategias y recursos del paciente para cuando se encuentre en el futuro en situaciones similares.
- Aumenta la probabilidad de afrontar con éxito las situaciones reales futuras. Cuantas más veces me enfrente a las situaciones mejorando mis habilidades con la ayuda del terapeuta, más posibilidades de éxito tengo.
- Ayuda a mentalizar al paciente de que es imposible evitar las situaciones relacionadas con el consumo y le prepara para enfrentarse a la vida real. Hay casos y casos, pero la realidad es que es muy complicado evitar cualquier estímulo relacionado, porque esto no solo implica vendedores o determinados sitios, sino también amigos, bares, parques, películas, conversaciones…
La exposición es una técnica terapéutica cuyo objetivo es preparar al paciente para que aprenda a no consumir, ya que desde la perspectiva de la psicología conductual el consumo se considera una conducta aprendida.
Eso sí, conviene ser prudentes: la evidencia sobre la exposición a señales (cue exposure) en adicciones es mixta. Algunos estudios encuentran beneficios, sobre todo cuando se combina con el entrenamiento en estrategias de afrontamiento, pero otros no encuentran que mejore los resultados frente a otros tratamientos. Además, hoy sabemos que el mecanismo no se reduce a la habituación y la extinción: la extinción no borra lo aprendido, sino que crea un aprendizaje nuevo que compite con el anterior y que depende mucho del contexto. Por eso lo trabajado en consulta no siempre se generaliza a la vida real, y conviene variar los contextos de exposición y usarla como un componente más dentro de un tratamiento más amplio, no como tratamiento único.
Lo normal en estos casos es empezar por la exposición en imaginación y/o el uso de fotografías y vídeos hasta conseguir resultados asentados, antes de empezar a exponer al paciente a situaciones reales.
Sin embargo, no hay que olvidar los inconvenientes que un tratamiento de exposición puede conllevar en este tipo de casos. Algunos de los más importantes serían:
- Recuperación espontánea: sería la desventaja más importante, y viene a traducirse en la vuelta o reaparición de la respuesta condicionada al estímulo tras un margen de tiempo sin la misma (es decir, que el paciente caiga de nuevo en el consumo de la sustancia adictiva), con el peligro de que esa reaparición no sea algo puntual y se generalice a más situaciones.
- El peligro que representa la influencia de los estados de ánimo en el craving o deseo de consumir. Esto se puede trabajar y preparar al paciente realizando exposiciones al estímulo temido a la par que provocamos diferentes estados de ánimo en el paciente.
- La duración y la frecuencia de las sesiones de exposición para asegurar la habituación y la extinción también pueden ser variables entre pacientes. Hay que tenerlo en cuenta porque en unos puede llevar mucho más tiempo que en otros.
- La posibilidad de que se produzca sensibilización en lugar de habituación. Aunque normalmente, si la exposición se lleva a cabo correctamente, esto no tiene por qué pasar.
- La influencia de las variables cognitivas: capacidad de retención o memoria, capacidad de concentración, nivel de asertividad o habilidades sociales… El tema de la asertividad será algo importante a entrenar, ya que será una variable clave a la hora de exponerse.
Por último, comentarte que, aunque te he estado hablando del consumo de sustancias, todo lo mencionado aquí podríamos aplicarlo a cualquier tipo de adicción.
