La montaña rusa emocional del Asperger
Ira que parece venir de la nada o muros de silencio: por qué reaccionan así los adultos con síndrome de Asperger y cómo ayuda el diagnóstico.
Nota: desde el DSM-5 el síndrome de Asperger se incluye dentro del trastorno del espectro autista (TEA). En este artículo mantengo el término porque es el que muchas personas siguen usando.
Tal y como dije en Mi pareja tiene síndrome de Asperger, hoy continuamos con el síndrome de Asperger (SA) en adultos. En este caso quería hablar de las reacciones emocionales negativas de las personas con SA ante situaciones que consideran conflictivas. Me gustaría explicarte qué caracteriza a estas reacciones y cuáles suelen ser sus causas.
A muchas personas con SA les cuesta bastante más que al resto llevar la sensación de pérdida de control. Si ya para cualquier persona neurotípica (NT) suele ser bastante estresante la sensación de no controlar una situación o no tener el control de su propia vida, imagina para una persona que vive en un mundo cuyas reglas parecen hechas para todos salvo para uno mismo. Reglas que no entiende pero que tiene que cumplir sin tener las habilidades para ello. Es como si midieras 2 metros y vivieras en un mundo donde nadie pasa de 1,50. Todos te miran y no entienden por qué eres como eres. Y no puedes entrar en los sitios, ni otro sinfín de cosas, porque todo está hecho para personas de una estatura diferente a la tuya. Puedes agacharte para entrar en algunos sitios (como las personas con SA aprenden por imitación ciertos comportamientos para desenvolverse mejor), pero ¡no puedes cortarte las piernas! ¡No puedes y nunca podrás medir menos de lo que mides! Pues esa es la idea. Un mundo hecho a medida para otros pero no para mí.
Esto hace que muchas de ellas vivan con unos niveles de estrés de base bastante más elevados que el resto de la población. Por eso las personas con SA suelen necesitar una rutina y un orden muy precisos, y un tanto exagerados en ocasiones: porque es una manera de sentir que controlan el mundo en el que les ha tocado vivir. Consiguen sensación de orden y control internos a través de esas rutinas y manías. Y de ahí que reaccionen muy mal cuando se ven obligados a interrumpir o cambiar dichas rutinas.
No ocurre en todos los casos, pero muchos hombres con SA (ya comenté que me referiría al género masculino porque así era en las parejas de las que te hablaba y porque se diagnostica con más frecuencia en hombres, aunque en muchas mujeres pasa desapercibido) tienden a reaccionar de forma explosiva cuando se sienten atacados o sienten que no controlan la situación. Esto puede pasar con frecuencia debido, entre otras cosas, a su hipersensibilidad a las críticas (sean reales o no) y a sus dificultades en la comunicación. Y cuando hablo de comunicación me refiero tanto a expresar lo que piensan o sienten como a interpretar lo que el otro hace o dice. Es una mezcla bastante explosiva que muchas veces da lugar a reacciones poco deseadas, especialmente si se convive con ellos, como pueda ser el caso de la pareja. Cuando aparecen, estas reacciones de enfado o ira suelen caracterizarse por:
- Parecen “venir de la nada”, es decir, son poco comprensibles e ilógicas desde el punto de vista de la persona NT.
- Suele haber violencia verbal en bastantes casos.
- Como aparece, desaparece. A los segundos o minutos la persona se calma y para él es como si no hubiera pasado nada, y actúa como tal, pero para la pareja suele ser devastador.
Este tipo de situaciones, cuando se repiten, pueden hacer que la pareja NT acabe dudando de sí misma y de su propia salud mental. Obviamente, la seguridad en una misma y la autoestima disminuyen, e incluso pueden llegar a provocar estados depresivos importantes (recuerda el trastorno de deprivación afectiva de Casandra). Si la persona NT no sabe que su pareja tiene SA, puede llegar a pensar que ella misma está perdiendo la cabeza.
En otras ocasiones, el hombre con SA no reacciona de forma iracunda o explosiva sino todo lo contrario: a través del silencio, el aislamiento y levantando muros. Esto no es sino otra forma más de expresar ira, de defenderse de un supuesto ataque castigando al otro, pero esta vez a través de los muros del silencio y el distanciamiento emocional (más si cabe). Todos sabemos que esto también puede ser muy doloroso, a veces incluso más que una explosión de ira, en la que al menos tenemos la oportunidad de saber lo que el otro piensa y siente.
La gestión emocional suele ser extremadamente difícil para la persona con SA cuando se relaciona con el mundo exterior. Estas reacciones de ira o aislamiento no son un capricho. Esto no quiere decir que siempre les justifiquemos ni que no puedan mejorarlas, porque pueden. Por eso es tan importante el diagnóstico, y cuanto más temprano, mejor. Por lo general, cuando la persona con SA sabe lo que tiene, cuando le puede poner nombre, el resultado suele ser positivo. Ya no piensa que el problema es él, sino que es algo que él tiene. La diferencia es muy importante y puede representar un gran alivio para ambos miembros de la pareja. En la terapia se trabajará mucho el área comunicacional, estableciendo pautas de interacción que se adapten a las características del SA para así poder disminuir la cantidad de conflictos debidos a una comunicación inconscientemente inapropiada por ignorar lo que realmente ocurría. Y por supuesto, para que esto funcione, también es esencial que se acepte el diagnóstico.
