"Vivir sin recuerdos": un caso de amnesia anterógrada
Un documental sobre un hombre que no puede crear nuevos recuerdos tras un accidente: qué es la amnesia anterógrada y qué ayuda a vivir con ella.
Hace unos días me encontré por casualidad con un documental tan interesante como conmovedor sobre un chico que sufrió un traumatismo cerebral debido a un accidente de coche y, como consecuencia, desarrolló una fuerte amnesia. Para que te sitúes, existen dos tipos de amnesia según el margen temporal:
- Amnesia retrógrada: la persona no recuerda su vida antes del accidente, trauma o enfermedad. Según el nivel de amnesia, puede tratarse de lagunas más o menos importantes en su autobiografía, o de que la persona no sea capaz de recordar absolutamente nada de su vida anterior.
- Amnesia anterógrada: en este caso la persona pierde la capacidad de formar nuevos recuerdos a partir del accidente, trauma o enfermedad. Es decir, recuerda su vida anterior pero no es capaz de retener información nueva. La amnesia anterógrada es el caso de nuestro protagonista.
Hay bastantes películas y reportajes sobre el primer tipo de amnesia, pero muchos menos sobre el segundo… Me viene a la memoria Dory, de la película Buscando a Nemo, que sería un caso de amnesia anterógrada, solo que Dory hacía gracia, pero los casos en la vida real ya no tanto…
El protagonista del reportaje no podía estar más de tres días sin contacto con una determinada persona porque, si no, se le olvidaba por completo la existencia de esta y todo lo que tuviera que ver con ella. Es decir, que si su mujer se iba de viaje un fin de semana largo sin mantener contacto con él esos días, él la olvidaría completamente, la volvería a ver y no tendría ni idea de quién tiene delante. Se borraría todo, incluidos los sentimientos hacia ella. Y este margen de tres días era para las personas más cercanas, no para todos ni para todo. El protagonista relataba que era incapaz de recordar momentos como el nacimiento de su bebé (que había acontecido meses atrás) ni qué sintió en esos momentos. Obviamente, este problema le influía mucho a la hora de crear nuevas amistades porque, cada vez que se encontraba con la persona que había conocido, era como partir de cero: no recordaba nada de lo hablado o experimentado con o hacia esa persona.
¿Te imaginas cómo se debe de sentir una persona que vive de esta forma? Al margen de la grandísima dificultad para vivir en el día a día, las cosas cotidianas más básicas… Nuestra identidad la formamos a partir de nuestras vivencias en este mundo (y te hablo en el más amplio sentido de la palabra), vivencias que con el tiempo se convierten en recuerdos que almacenamos y que van conformando desde muy pequeñitos la idea de quiénes somos y nuestro lugar en el mundo. ¿Cómo saber quién soy si no puedo quedarme con ninguno de mis pensamientos, emociones o experiencias vividas a partir de un punto determinado de mi existencia (en este caso, el accidente de coche)? Esto genera una grandísima inseguridad en uno mismo porque no hay hilo conductor en la vida de un@, no hay una narrativa interna que nos ayude a conocernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, posicionarnos en nuestra propia vida y en la relación con el mundo que percibimos. De hecho, puedes observar en el propio documental cómo el protagonista se derrumba en varias ocasiones al relatar cómo se siente uno llevando ese tipo de vida.
Qué puede ayudar
¿Qué terapia y estrategias cotidianas pueden ayudar a estas personas a llevar una vida lo más funcional posible? La mayoría se encuentran muy bien descritas en el reportaje; aquí te las resumo brevemente para que te hagas una idea:
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Es fundamental que la persona acuda a neurorrehabilitación para tener más probabilidades de mejoría. De hecho, el protagonista del reportaje comentaba reiteradamente lo importante que era para él la rehabilitación y las mejorías que había obtenido con ella. Además de este tipo de terapia, también es necesario que un profesional ayude a la persona en lo referente a las consecuencias emocionales de vivir de este modo porque, tal y como dejaba claro el protagonista del reportaje, hay momentos muy duros y a nivel emocional puede ser devastador en muchas ocasiones, tanto para quien lo vive como para sus familiares. La terapia individual y familiar son necesarias para saber cómo convivir con este problema.
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Otra de las estrategias clave para personas en esta situación son los escritos: desde notas por toda la casa recordando lo que tiene que hacer durante el día, las cosas que se tiene que llevar consigo (llaves, móvil, dinero), la lista de la compra… hasta diarios personales acerca de lo que acontece en la vida de uno y de lo que piensa/siente/hace en todos esos momentos. Las notas son necesarias a nivel práctico y funcional porque sin ellas el día a día sería inviable para alguien en estas circunstancias. Imagínate: vas al supermercado a comprar algo, a la hora no te acuerdas y vuelves a por lo mismo. Y tres horas más tarde, vuelves a ir de nuevo. O no recuerdas que has dejado a tu hijo en la guardería y que tienes que recogerlo. Y así con todo.
Sin embargo, los diarios son esenciales para ayudar a la persona a un nivel más profundo, a un nivel autobiográfico. Como te comentaba unas líneas más arriba, las experiencias que vivimos y los recuerdos en los que estas se transforman nos ayudan a moldear nuestra identidad, saber quiénes somos y nuestro lugar en el mundo. Estos escritos ayudan a esas personas a retener esas experiencias a través de su lectura, a saber no solo lo que vivieron sino también cómo lo vivieron, es decir, qué pensaron y sintieron en esos momentos. Porque recuerda que la amnesia lo abarca todo: qué hice, qué pensé y qué sentí.
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Grabar en vídeo acontecimientos cotidianos, y los importantes, también parece ser de ayuda. Como se comentaba en el reportaje, los sonidos, colores y movimiento que implica una grabación de vídeo ayudan a revivir el momento con más intensidad.
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En este tipo de casos, una rutina bien establecida es muy importante. Por sentido común, los cambios o variaciones generan inestabilidad e inseguridad en este tipo de personas. Además, parece ser que cuanto más se repite cierta rutina, más aumentan las probabilidades de recordarla.
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Apoyo. Como siempre, cuanto más apoyo, más posibilidades tiene la persona de no venirse abajo. En el reportaje esto se reflejaba por dos partes: por un lado, el apoyo familiar, sobre todo de la pareja; y por otro, el apoyo de la asociación con personas en situación similar.
En los casos de amnesia, tanto retrógrada como anterógrada, hay personas que acaban recuperando sus recuerdos o la capacidad de almacenar información. Sin embargo, esto no ocurre siempre y hay personas, como de momento es el caso de nuestro protagonista (han pasado cinco años desde su accidente), que tienen que aceptar la idea de que esta es su nueva vida. Y ese, desde mi punto de vista, es su mayor reto.
El reportaje en el que me he basado es Leben ohne Erinnerung (“Vivir sin recuerdos”). Por desgracia, los vídeos que enlazaba aquí ya no están disponibles en línea.
