Sara LlorensDoctora en Psicología especialista en TOCEscríbeme
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Ahondando en el trastorno de identidad disociativo

Qué es la disociación vertical, cómo el trauma infantil y el apego desorganizado fragmentan la identidad y cuáles son los síntomas habituales del TID.

2 min de lecturaDra. Sara Llorens

En otro artículo te hablé de los trastornos disociativos y hoy vamos a profundizar un poco más en ellos, concretamente en el que me resulta más interesante: el trastorno de identidad disociativo (TID). Para entender este trastorno hay que partir de la idea de disociación vertical. ¿Y qué es eso?

  • La disociación horizontal es la que separaría la información consciente de la inconsciente. Ejemplos de este tipo de disociación serían las amnesias disociativas, la desrealización y la despersonalización. En este tipo de disociación el paciente es menos consciente de su entorno o de sí mismo.

  • La llamada disociación vertical es aquella que divide la parte consciente en varios estados, es decir, nuestra identidad (consciente) se fragmenta en varias identidades (la crítica, la agresiva, la cuidadora, la eficiente…). A la hora de hablar del TID, tenemos que tener en cuenta este tipo de disociación.

Cuando nos sentimos amenazados, la respuesta fisiológica inmediata es de lucha o huida. Sin embargo, si no podemos llevar a cabo ninguna de estas respuestas, nuestra mente puede crear una alternativa de respuesta: dividir la conciencia para escapar mentalmente del momento presente. Es como si tu mente apretara el botón de “off”, desconectando así del momento traumático que se está dando. Si ese momento traumático se da repetidas veces (por ejemplo, abusos sexuales) a una edad temprana en la que no se dispone de muchos recursos cognitivos, esta “desconexión” (disociación) puede convertirse en algo automático, una forma más de escapar de los momentos que se viven como estresantes.

El TID se relaciona con el apego desorganizado en la niñez. Esto significa que la figura o figuras de autoridad (padre, madre, abuelos…) son fuente de miedo y de confort a la vez, lo que hace que el niño se sienta atrapado porque no puede pedir ayuda. Como consecuencia, un niño que vive situaciones traumáticas y que padece en casa un apego desorganizado puede dividir su identidad en varias identidades incompatibles (disociación vertical) como vía de escape a sus miedos y ansiedades. Es importante que tengamos en cuenta que no hablamos de varias identidades per se, sino más bien de una sola que se ha dividido en varias. Y cada una de estas divisiones tiene su propia memoria, lenguaje, conductas, expresiones…

Muchos expertos en la materia sugieren que cuanto más pequeño sea el niño en el momento del trauma y más veces tenga lugar, mayor será la fragmentación de la personalidad, es decir, más grave será el TID que desarrolle la persona. Sin embargo, existe un gran abanico de posibilidades en cuanto a la gravedad y los síntomas de este trastorno. Algunos de los síntomas más habituales en este trastorno serían los que te describo a continuación:

  • Crisis disociativas
  • Ideas fijas
  • Alucinaciones auditivas
  • Apatía
  • Abulia
  • Falta de emociones
  • Anestesia parcial o general
  • Analgesia
  • Pérdida del control motor
  • Pensamientos intrusivos
  • Actos fuera del control voluntario
  • Pérdida de funciones (voz, vista…)

En los artículos sobre los síntomas del TID (primera parte y segunda parte) ahondamos en la psicopatología del trastorno, explicando los síntomas y dando ejemplos de los diferentes casos en los que se pueden dar y de qué manera.