Síntomas del trastorno de identidad disociativo (1ª parte)
Amnesia disociativa, microfugas, fragmentación de la identidad y desconexión: primeros grupos de síntomas del trastorno de identidad disociativo (TID).
En otro artículo te hablaba del trastorno de identidad disociativo (TID) y hoy quiero comentarte los principales síntomas. Los síntomas del TID podríamos clasificarlos en cinco grandes grupos:
- Sintomatología relacionada con la memoria.
- Sintomatología relacionada con la conciencia e identidad.
- Síntomas corporales.
- Intrusiones.
- Regulación emocional y sistemas de creencias.
Te iré describiendo cada grupo de forma resumida para que al finalizar tengas una idea global, aunque sea muy esquemática, de cómo se suele manifestar este trastorno. No olvides que tener clara la sintomatología de un trastorno es básico para un correcto diagnóstico.
Sintomatología relacionada con la memoria
La amnesia disociativa (causa psicológica) se distingue de la amnesia orgánica (causa fisiológica) porque la primera puede ser reversible y puede ser parcial. La mayoría de nosotros no recuerda casi nada antes de los 5 años, pero cuando a partir de esa edad hay lagunas de memoria importantes que abarcan ciertos periodos de la infancia, junto con otros síntomas disociativos, algunos autores lo interpretan como una posible señal de que se haya dado una situación traumática en ese margen de tiempo y la mente “haya bloqueado” esa etapa como un mecanismo de defensa. Eso sí, conviene ser prudentes: tener lagunas de memoria de la infancia es bastante común y por sí solo no indica que haya habido un trauma. Además, la idea de recuerdos traumáticos “bloqueados” que se recuperan años después es objeto de un intenso debate científico, porque la memoria es reconstructiva y los recuerdos pueden distorsionarse o incluso generarse sin querer (por ejemplo, por sugestión). Por eso, en terapia nunca se debe “buscar” un trauma a partir de una laguna.
Además de esta amnesia en ciertas etapas de la infancia, el paciente con TID puede presentar microfugas, es decir, pequeños lapsus de memoria en la vida cotidiana. Por ejemplo, algo tan simple como haber preparado la comida, meterla en el frigorífico y luego no recordar de dónde ha salido esa comida ni qué hace allí. O ir a un sitio y no recordar cómo se ha llegado hasta allí ni por qué.
Estos tipos de amnesia se pueden combinar con hipermnesias para la situación traumática, es decir, que la persona con TID recuerde el trauma de forma extraordinariamente detallada. Estas hipermnesias se presentan a modo de flashbacks de forma espontánea. En realidad es como si el paciente reviviera la situación traumática, más que recordarla, debido a la extraordinaria viveza con la que la recuerda. Como ya te comenté en otros artículos: la situación traumática no se almacenó correctamente en la memoria cuando debió hacerlo y por ello sale de manera involuntaria y se revive de esa forma, en lugar de ser recordada como una situación pasada que ya no forma parte del presente de la persona.
Sintomatología relacionada con la conciencia e identidad: fragmentación y desconexión
¿Qué necesitamos las personas para tener conciencia de nuestra propia identidad y de lo que hay a nuestro alrededor (y distinguir una cosa de la otra)?
- Poder acceder voluntariamente a nuestros propios recuerdos.
- La existencia de un yo observador/pensador (la parte de nuestra identidad más introspectiva, nuestro diálogo interno que evalúa nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias…) y la de un yo experimentador/corporal.
- Un sentido de actuación y control sobre nuestro mundo mental y nuestros propios movimientos corporales.
- Una conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo.
- Un sentido secuencial de las experiencias: si estoy en casa escribiendo este artículo, sabría toda la secuencia de pasos que me han llevado a estar aquí, justo delante del ordenador.
Estos puntos que te acabo de comentar se ven afectados en el TID, lo que hace que la persona tenga muchos problemas en lo que respecta a su propia identidad. La identidad de una persona tiene mucho que ver con cómo se ve y con la pertenencia de las propias acciones. En el TID no existe una identidad central, hay una fragmentación de esta en varias identidades.
- Si el grado de fragmentación es moderado, hablamos de confusión de identidad: en estos casos hay una lucha interna continua por saber quién es uno mismo. Muchos diálogos internos acerca de la propia existencia y problemas en la toma de decisiones.
- Si el grado de fragmentación es más grave, entonces hablamos de alteración de la identidad: aquí ya hablamos de partes (identidades) disociativas. Estas partes están disociadas porque cada identidad es independiente de las otras, teniendo su propia forma de pensar, sentir y experimentar. Esto es lo que todos conoceríamos más a pie de calle como el TID. La identidad central se ha fragmentado en varias pseudoidentidades y cada una de ellas es independiente de las otras. Cuando esta fragmentación es extrema, el paciente puede creerse realmente que es otra persona y llamarse a sí mismo con nombres diferentes según la identidad que surja en el momento. A veces, toda esta fragmentación de personalidades existe sin que se manifieste de puertas para fuera, porque el paciente teme que lo tomen por loco. Con lo que no es siempre evidente para los profesionales y a veces hay que investigar mucho para llegar a un diagnóstico correcto de TID.
La desconexión derivaría de estos problemas de identidad y es un síntoma básico del TID: la desconexión emocional puede deberse a una alexitimia (incapacidad de identificar y expresar las propias emociones y las ajenas) o a un embotamiento emocional general del cual la persona sale en determinados momentos, conectando de nuevo con sus propias emociones y pensamientos de forma intensa, algo que desconcierta totalmente al paciente porque no los siente como suyos. La despersonalización y la desrealización, que no son síntomas exclusivos del TID pero sí muy comunes en estos casos, serían dos ejemplos claros de desconexión.
Un pequeño apunte para que tengas en cuenta: siempre que mencionamos la despersonalización, se suele definir como “si saliera de mi propio cuerpo y me viera desde fuera”, pero también se puede manifestar de otras formas, por ejemplo: verme en el espejo y no reconocerme; verme en el espejo y ver la cara de otro; ver partes de mi cuerpo de un tamaño distinto al que son; no sentir dolor físico en situaciones en las que debería…
En la segunda parte hablaremos de las intrusiones, los síntomas corporales, así como de la regulación emocional y los sistemas de creencias.
