Trastornos disociativos
Qué es la disociación, qué caracteriza a un trastorno disociativo según el DSM-5 y cuáles son los principales: identidad disociativa, amnesia y más.
En alguna ocasión anterior hemos hablado del fenómeno de disociación. ¿Y qué era eso? Las experiencias nuevas suelen integrarse en la memoria a través de emociones, pensamientos y conductas asociadas a dichas experiencias. Cuando se da una situación traumática que choca contra los esquemas cognitivos existentes de la persona, la integración en la memoria consciente de esta experiencia puede no llevarse a cabo correctamente y “salir de vez en cuando” en situaciones similares a la traumática o en momentos de estrés, produciendo malestar intenso y confusión. Digamos que son recuerdos, sentimientos y conductas que no se han procesado de forma consciente como toca y que resurgen en contra de la voluntad de la persona y fuera de su control, produciendo daño emocional intenso y conductas disfuncionales. Para que me entiendas, es como si vivieras algo que a tu mente y a todo tu ser “le viene grande” y, como no puede encajar la pieza del puzle donde toca, esta queda suelta sin encontrar su sitio y molestando al resto.
¿Qué caracteriza a un trastorno disociativo?
Según el DSM-5, para calificarse como tal hemos de encontrar las siguientes características básicas: la interrupción y/o discontinuidad en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad propia y subjetiva, la emoción, la percepción, la identidad corporal, el control motor y el comportamiento.
¿Hay mucha gente que los sufre?
Las estimaciones sobre cuántas personas sufren un trastorno disociativo varían mucho según el estudio y la forma de medirlo, pero lo que sí sabemos es que no son tan raros como se suele pensar. Es decir, afectan a mucha más gente de la que imaginamos…
¿Cuáles son los principales trastornos disociativos?
Según el DSM-5, estos serían los principales:
Trastorno de identidad disociativo (también llamado trastorno de personalidad múltiple): consiste en la perturbación de la identidad por la presencia de dos o más estados de la personalidad bien definidos y lapsus recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, de información personal importante y/o de sucesos traumáticos, incompatibles con el olvido ordinario.
A mí personalmente me fascina la idea de que alguien pueda dividir su self, su identidad, de la manera en la que se supone que este trastorno lo hace. Sin embargo, existe mucha polémica en torno a él en el mundo de la psiquiatría y la psicología, ya que muchos profesionales dudan de que este trastorno realmente exista. Tanto el trastorno de identidad disociativo como la amnesia disociativa se relacionan más con experiencias traumáticas en la infancia, y más concretamente con el abuso sexual, pero no siempre tienen que ser estas la causa del desarrollo del trastorno.
Amnesia disociativa: consiste en la incapacidad para recordar información personal importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, que es incompatible con el olvido ordinario (despistes, pequeñas lagunas de memoria que todos tenemos de vez en cuando en la vida cotidiana). Como comenta el DSM-5, la información que no se recuerda suele ser de carácter autobiográfico, es decir, personal. Además, las lagunas pueden abarcar desde unos minutos u horas hasta años de vida de la persona; esto dependerá de cada caso. En ocasiones la amnesia disociativa puede ser de carácter permanente, pero no siempre es así y, bien trabajada (o incluso a veces de forma espontánea), la persona puede llegar a recuperar los datos perdidos.
En el DSM-5, la fuga disociativa se considera un subtipo de amnesia disociativa. En ella la persona hace viajes repentinos e inesperados lejos del hogar y luego no se acuerda de lo que ha hecho ni de lo que ha pasado.
En el trastorno de identidad disociativo también podemos encontrarnos amnesia disociativa a la par y, si es el caso, el diagnóstico principal siempre será el primero, es decir, primará el trastorno de identidad disociativo.
Trastorno de despersonalización/desrealización: presencia persistente o recurrente de despersonalización, desrealización o ambas. La despersonalización consiste en experiencias de irrealidad, distanciamiento o de ser un observador externo respecto de los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones, el cuerpo o las acciones de uno mismo. La desrealización consistiría en la experiencia de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno, y la gente lo suele describir “como si estuviera en un sueño pero estando despierto”. En ambos casos se mantiene el sentido de la realidad.
Tanto la despersonalización como la desrealización son dos fenómenos disociativos que también forman parte del día a día de muchas de las personas con trastornos de ansiedad; por ejemplo, son manifestaciones frecuentes en el trastorno de pánico. Son llamativos, pero suelen ser comunes y no son graves en estos casos. Aun así, es comprensible que a muchas personas les asusten estos fenómenos cuando los experimentan y crean que están perdiendo la cabeza o ideas similares. Para desmentir estas creencias en este tipo de casos, el uso de experimentos conductuales es muy útil.
Al igual que la amnesia disociativa, este trastorno también suele darse con frecuencia en los casos de trastorno de identidad disociativo.
Otro trastorno disociativo especificado: presentaciones en las que predominan los síntomas disociativos pero que no cumplen con todos los criterios de ninguno de los trastornos de la categoría diagnóstica de los trastornos disociativos, y el clínico opta por comunicar el motivo específico del cuadro clínico.
Otro trastorno disociativo no especificado: presentaciones en las que predominan los síntomas disociativos, pero no cumplen con todos los criterios de ninguno de los trastornos de la categoría diagnóstica de los trastornos disociativos, y el clínico opta por no especificar el motivo del incumplimiento de los criterios para un trastorno disociativo específico.
En próximos artículos iremos comentando con mayor profundidad los principales trastornos disociativos, empezando por el trastorno de identidad disociativo, y su tratamiento en consulta.
