Sara LlorensDoctora en Psicología especialista en TOCEscríbeme
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El psicópata integrado

Lejos del estereotipo de película, el psicópata integrado es encantador, manipulador y con muy poca empatía emocional. Cómo es, cómo ama y si puede cambiar.

3 min de lecturaDra. Sara Llorens

Hoy iba a continuar con los trastornos disociativos, pero finalmente me he decidido a escribir sobre un tema que nunca antes había tocado en estos artículos: la psicopatía. El DSM-5 no la recoge como un diagnóstico propio: los rasgos psicopáticos se suelen relacionar con los trastornos de personalidad, concretamente con el trastorno antisocial de la personalidad, aunque no todas las personas con trastorno antisocial son psicópatas (la psicopatía se suele evaluar con instrumentos específicos, como la escala de Hare).

Cuando escuchamos el término “psicópata”, a la mayoría se nos viene a la cabeza el estereotipo de las películas de miedo, pero estamos equivocados. Esos son casos de psicopatía extremos, los menos. Existe otro tipo de psicopatía que es la más común: el psicópata integrado.

Lo primero de todo: un psicópata (integrado y/o extremo) nace y se hace. Por un lado, hay una parte innata: diversos estudios han encontrado que muchas personas con este problema presentan diferencias en el funcionamiento de algunas estructuras cerebrales (amígdala y corteza prefrontal), de forma que para ellos el mundo emocional parece ser muy distinto al del resto de la población. Por otra parte, ambientes altamente conflictivos donde la persona sufre en la infancia (abusos, malos tratos…) también se encuentran en muchos de los casos de personas con este problema.

Los psicópatas integrados suelen ser personas muy inteligentes y astutas. Son encantadoras de puertas para fuera, diligentes, resolutivas, con carácter, muy independientes y, aparentemente, disponen de una seguridad, confianza y autoestima apabullantes. Aunque en realidad su autoestima es muy frágil. Son personas con una marcada falta de empatía emocional, pero sí disponen de empatía cognitiva. ¿Qué quiere decir esto? Que no pueden, quieren ni saben ponerse en tu lugar ni sentir lo que tú sientes, pero sí son capaces de distinguir cognitivamente, desde la lógica, las emociones y saber lo que el otro está sintiendo. Y usar eso a su favor. Utilizan a las personas para conseguir sus objetivos: “objetivizan” a otros seres humanos. Es decir, establecen relaciones interpersonales (incluidas las románticas) con el propósito de alcanzar un fin (prestigio, sexo, dinero, ambiente social…). Otro ser humano les vale en tanto en cuanto les sirva como un medio para alcanzar un fin.

El psicópata tiende a sentir muy poco miedo y muy poca culpa; su sistema nervioso parece responder de otra manera, por lo que te he comentado antes en lo referente al funcionamiento de esas estructuras cerebrales. Si apenas empatizas, es difícil sentir culpa. Si apenas sientes miedo, te cuesta encontrar límites. Por eso a los psicópatas les cuesta tanto respetar límites.

La mayoría de estas personas son hombres. Si bien es cierto que existen mujeres psicópatas, el porcentaje en relación a los hombres es muchísimo menor. Este es el caso tanto para los psicópatas extremos como para los integrados.

¿Un psicópata es capaz de amar? Probablemente lo sea, pero no desde el baremo que utilizamos el resto de los mortales. Nuestro concepto de amor (romántico, paternal…) no tiene nada que ver con el suyo. Ellos entienden el amor desde la posesión y la dominancia. Usan a la “persona amada” para conseguir sus objetivos porque son tremendos manipuladores. Son el Da Vinci de la manipulación. Unos verdaderos maestros. No saben crear intimidad con la pareja; la confunden con el sexo.

Una persona de estas características difícilmente se va a responsabilizar de sus hijos ni de su familia, porque su sistema emocional no se lo permite, al no saber ni poder crear vínculos afectivos sanos con nadie. Sus niveles de egocentrismo y egoísmo suelen ser tan elevados que tiende a pensar ante todo en sus propias necesidades y muy poco en las ajenas. Y si aparentemente lo hace, normalmente será porque puede conseguir algo de esa situación.

¿Pueden cambiar con terapia? Es difícil. Por un lado, su forma de funcionar tiene una base biológica importante (aunque, como te decía, el ambiente también influye); por otro, los psicópatas suelen manipular la terapia y, si van, suelen abandonarla a corto plazo. Aun así, algunos estudios sugieren que ciertos programas intensivos y especializados, sobre todo con jóvenes, pueden reducir las conductas más dañinas, aunque la evidencia todavía es limitada.

Cuando uno lee sobre el tema, en todas partes la recomendación es clara: aléjate, no te acerques a nadie de estas características porque te perjudicará gravemente. Y es cierto.

Volveremos a hablar de este tema para ahondar en algunas de las particularidades del trastorno.